Escrito por Mayo
A mis hermanos gbuÃtos, en especial a los que acaban de terminar este Campamento Nacional 2013, salud (en el sentido de la salud fÃsica) y paz (entiéndase el Shalom del Señor y el descanso después del agitado campamento).
Quisiera compartir con ustedes unas breves reflexiones sobre este tiempo de retiro, y ofrecerles también una retrospectiva (la mÃa solamente) de esta etapa. Mi primer Campamento Nacional fue, exactamente, hace 10 años... y han pasado tantas, tantas cosas! Recuerdo que fue la primera vez que tuve noción del movimiento a nivel nacional y de su desarrollo histórico. Para inscribirme, hice el depósito y envié una copia por fax a la oficina nacional. Para llegar, mi encargado de núcleo me habló de "Victoria", "antes del peaje de Púa" y pasarela. Me dibujo una especie de mapa en el cuaderno y me dió su celular por si acaso... por si acaso habÃa señal cuando yo llegara. Era también el primer viaje al sur para una nortina como yo y me embarqué con más fe que una clara idea de lo que me estaba metiendo. Por "coincidencia" tanto el chofer del bus como el auxiliar sabÃan donde iba y me dejaron en la pasarela. Sin saber donde seguir, y sin ningún letrero de orientación, le pregunté a un joven que pasaba por allà con su bicicleta si sabÃa del campamento de GBU, y me dijo que sà y me llevó hasta el camino de entrada. Al fondo divisé los magnÃficos árboles que custodian la entrada al campamento y avancé entre los campos de trigo hasta mi destino. TenÃa algunos conocidos del encuentro zonal, asà que me sentà en casa. Y de lo primero que hice fue "bautizarme/zambullirme" en el rÃo. Creo que desde entonces soy gbuÃsta, El GBU lo conoces sólo en la medida de tu compromiso. Al aceptar un cargo en el movimiento, entras en la historia de este movimiento, te vuelves compañero de Felicity, de los secretarios generales, de cientos de chilenos que aprendieron liderazgo en estos casi 50 años de GBU. Te vuelves compañeros de los miles de cristianos que se congregan en las universidades, de la gran familia IFES. Haces Iglesia y pierdes la noción de cuanto repercuten tus actos en la eternidad. En tà mismo. Recuerda entonces, no es sólo "un cacho" ni lo haces porque nadie más querÃa. Es tu oportunidad. De aprender, de equivocarte. De avanzar y retroceder. De construir y destruir. Pero permite que el Señor esté en control y siempre valdrá la pena.