Día 9, Una Gran Noticia

Escrito por Marcos González, Ingeniero Civil Industrial, Secretario de Capacitación de la Directiva Estudiantil Nacional del GBUCH.

Para comenzar te invito a Leer el Capítulo correspondiente al día de hoy y a hacer una oración.

El Nacimiento y el Reinado del Príncipe de Paz

El texto comienza diciéndo ¡hey, esperen! no todo es oscuridad y tinieblas... Se acerca lo que superará cualquier mal, cualquier aflicción será nada comparado con la gloria que viene. Una luz de esperanza se acercaba.

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. (v.6)

Wow.. ¡Qué buenas noticias para el pueblo! ¡Qué buenas noticias para nosotros! Nosé si el profeta comprendía la magnitud de las palabras que escribió, pero estoy seguro que estas palabras han trascendido tiempos, culturas, pueblos y naciones dando esperanza con su cumplimiento. ¿Habrá visto que en un futuro jóvenes reflexionarían con sus escritos y que tratarían de llevar a sus vidas cotidianas lo que Dios le entregó?

Pero espera, ¿acaso el profeta hablaba del hijo de José y María, que nació en la pequeña ciudad de Belén, que se crió conforme a le ley judía y que a la edad de 30 años comenzó a llamar a pescadores y personas del vulgo a ser sus discípulos? Imagínate por un momento vivir en la época de Jesús, como un judío común, y tú muy estudioso (porque seguro hubieses participado en el Grupo Toráico Universitario) habías leído varias veces el libro del profeta Isaías (ya que organizaban campamentos en el Río Eufrates para estudiar libros del Tanaj). De esta forma, al encontrarte y escuchar en Jerusalén a Jesús por primera vez, se te vienen a la cabeza algunas de las profecías de Isaías... pero recuerdas que el profeta dice "Y sobre su hombro, el principado" v.6, por lo que, después de pensar y meditar unas horas, concluyes firmemente que es un impostor, ya que no tiene "ni la pinta" de príncipe.

El versículo 7 nos habla de su Reino y su autoridad. Un Reino de paz y autoridad de inmensidad infinita, en donde el derecho y la justicia serán estandartes y el reinado infinito. Y nos termina aclarando, que nada de esto sería posible sin el INTENSO amor del Señor que todo lo puede. 

¿Acaso el profeta nos quiso hablar del hijo de un carpintero que predicó acerca de un reino acercándose y que debíamos arrepentirnos? Volvamos a la imaginación. Tu escuchas a Jesús predicar a lo lejos y alcanzas a oír que dice "Arrepentíos, porque el Reino de los Cielos se ha acercado..." y sientes que un Dejavú invade tus pensamientos... Te acuerdas del estudio del capítulo 9 de Isaías y recuerdas que hablaba sobre un Reino de justicia y paz. Por un momento ¡crees haber encontrado al Mesías!... pero las piezas no cuadran en tu mente. ¿¿¿Qué Reino de Paz y Justicia trae un hombre que aún permanece bajo la autoridad del Gran Imperio Romano??? ¿Acaso es justo pagar tributos al César y acaso existe paz entre soldados del Imperio y los de tu pueblo? ¡No! Es imposible que la palabra de Isaías se cumpla con este hombre. Y rápidamente vuelves a tu vida cotidiana, a tus rituales y a tus tradiciones, sin dejarle a Jesús tocar tu vida.

Reflexiona en torno a las siguientes preguntas: ¿Has tocado el manto de Jesús? ¿Le has dado una oportunidad? ¿O aún estás impávido escuchando lo que está tratando de decirte?

El Enojo de Dios

Isaías le dijo al pueblo de Israel:

«Dios le ha advertido a Israel que lo va a castigar. Y todo el pueblo, incluyendo a los habitantes de Samaria,
ha recibido esta advertencia. Pero todos dicen con mucho orgullo: “No importa que hayan tirado los edificios de ladrillo; nosotros construiremos otros, y los haremos de piedra. Han derribado los árboles de sicómoro, pero nosotros plantaremos cedros”. V. 8-10 (TLA)

Lee un poco más despacio, ¿te das cuenta de le actitud de los israelitas? ¡Están luchando con Dios! ¡Están tratando de sofocar la ira del Todopoderoso! Estos son los momentos donde nosé si lo correcto es reírme de su actitud, o llorar porque muchas veces me veo en una situación similar. Tratando de tapar el sol con un dedo o apagar un gran incendio con tan solo un pequeño extintor... Amigos, somos la CREACIÓN, y estamos sujetos a nuestro CREADOR.

El nos conoce y nos advierte de muchas maneras las situaciones dramáticas que vivimos día a día. Si tan sólo lo escucháramos... o más bien, si tan sólo tomáramos en cuenta sus consejos. Si fuese así, nos ahorraríamos muchos de los problemas que nos vemos envueltos, o no estaríamos tratando de mejorar situaciones que simplemente son consecuencia de un error. El Señor nos sigue diciendo: "¡Vuévete a tu hacedor! Aquí estoy para recibirte, escucharte, amarte y bendecirte".

Reflexiona: ¿Estás listo para dejar de luchar con Dios? ¿Estás descanzando en Dios y en su fidelidad?

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