Día 10, Una Tormenta se acerca

Escrito por Patricia Pérez, Estudiante Ingeniería en Construcción, Secretaria de Finanzas de la Directiva Estudiantil Nacional del GBUCH.

Para comenzar te invito a orar pidiendo que Dios te guíe en su palabra y leer el capítulo del día de hoy.

Tormenta

Para entender esta historia tenemos que retroceder al menos un capítulo, en el capítulo 9 se menciona que la palabra del Señor ha sido enviada a Jacob y todo el pueblo se enterará de estas palabras. El Señor se enoja con su pueblo por su soberbia, altivez y por no haberse arrepentido de esto, como describe a continuación:

9:13 Pero el pueblo no ha querido reconocer al que lo ha castigado; no ha buscado al SEÑOR Todopoderoso.

Luego, en el capítulo 10 continúa describiendo el castigo que recibirá Israel por su maldad:
1¡Ay de los que emiten decretos inicuos y publican edictos opresivos!
2 Privan de sus derechos a los pobres, y no les hacen justicia a los oprimidos de mi pueblo; hacen de las viudas su presa y saquean a los huérfanos.
3 ¿Qué van a hacer cuando deban rendir cuentas, cuando llegue desde lejos la tormenta?
4 No les quedará más remedio que humillarse entre los cautivos o morir entre los masacrados.

Es en este momento cuando una situación viene a mi mente: ¿Qué harías si te llaman a tu celular y te dijeran que un tornado se aproxima a tu ciudad?, claramente la respuesta sería: escapar, pero en este caso ¨todo el pueblo se enterará de sus palabras¨. El pueblo escogido por Dios está siendo informado del castigo que se le dará, este es irrevocable y no existe posibilidad de escapar. Sin duda Dios en medio de su ira sigue siendo coherente con su carácter: Santo y Justo.

El pueblo que con su conducta ofende a Dios, al Señor, cuya gloria y santidad ensalzan los serafines, es un Dios justo, que exige justicia de parte de quienes le tributan adoración; pero mientras no deje de oírse en el pueblo el clamor de los oprimidos, mientras las manos de los que ofrendan y sacrifican estén manchadas de sangre inocente, el culto del templo no será otra cosa que una ceremonia insincera y vacía de contenido.

En los siguientes versículos se describe a quién será el instrumento de su ira: el invasor Asirio
5 «¡Ay de Asiria, vara de mi ira! ¡El garrote de mi enojo está en su mano!
6 Lo envío contra una nación impía, lo mando contra un pueblo que me enfurece, para saquearlo y despojarlo, para pisotearlo como al barro de las calles.
7 Pero esto Asiria no se lo propuso; ¡ni siquiera lo pensó! Sólo busca destruir y aniquilar a muchas naciones.

Sin duda, Asiria sólo es un instrumento en manos Dios que él utilizará para ejecutar el castigo contra su pueblo, aunque ellos no pensaran lo mismo. Me impresiona de gran manera la Soberanía de Dios en toda esta situación, utilizando a un pueblo lleno de violencia y ambición, en un plan justo y lleno de propósito para su pueblo escogido. La justicia de Dios no solo alcanza a su pueblo, sino también a los asirios.

12 Cuando el Señor termine lo que va a hacer contra el monte Sión y contra Jerusalén, él dirá: «Castigaré el fruto del orgulloso corazón del rey de Asiria y la arrogancia de sus ojos.»
13 Porque afirma: «Esto lo hizo el poder de mi mano; lo hizo mi sabiduría, porque soy inteligente. He cambiado las fronteras de los pueblos, he saqueado sus tesoros; como un guerrero poderoso he derribado a sus reyes.»
15 ¿Puede acaso gloriarse el hacha más que el que la maneja, o jactarse la sierra contra quien la usa? ¡Como si pudiera el bastón manejar a quien lo tiene en la mano..

A pesar de que antes estábamos hablando de Asiria, de un pueblo no escogido por Dios, ¿Cuántas veces al igual que ellos hemos enorgullecido nuestro corazón de nuestros ¨propios frutos¨, olvidando nuestra condición de instrumentos y criaturas?

Al parecer el relato hasta ahora solo nos conduce en noticias ¨negativas¨, pero para entender la historia completa debemos continuar leyendo.

20 En aquel día ni el remanente de Israel ni los sobrevivientes del pueblo de Jacob
volverán a apoyarse en quien los hirió de muerte, sino que su apoyo verdadero será el SEÑOR, el Santo de Israel.
21 Y un remanente volverá; un remanente de Jacob volverá al Dios Poderoso.
22 Israel, aunque tu pueblo sea como la arena del mar, sólo un remanente volverá.

Se ha decretado destrucción, abrumadora justicia.
Como bien describe, ¨abrumadora justicia¨!, el juicio del Señor ha sido implacable. Pero felizmente para el pueblo de Israel, así como Dios no niega su santidad y justicia, tampoco niega su inmensa misericordia y promesas. Definitivamente los mensajes de nuestro Padre siempre terminan llenos de esperanza.

24 Por eso, así dice el Señor, el SEÑOR Todopoderoso: «Pueblo mío, que vives en Sión, no tengas temor de Asiria. Aunque te golpee con el bastón y contra ti levante una vara,
como lo hizo Egipto.
25 Dentro de muy poco tiempo mi indignación contra ti llegará a su fin, y mi ira destruirá a tus enemigos.»
27 En aquel día esa carga se te quitará de los hombros y a causa de la gordura se romperá el yugo que llevas en el cuello.

Dios absolutamente coherente, se destaca en este capítulo como un Dios: soberano, santo, fuerte, justo y misericordioso. Su castigo tiene un claro propósito como dice en el versículo 20 y 21, el remanente volverá, pondrán su confianza en el Señor y volverán al Dios Poderoso.

Se sabe que a la esposa de Isaías tuvo por lo menos dos hijos, que recibieron nombres simbólicos: Maher-salal-hasbaz (que significa: «muy pronto llegarán saqueo y destrucción») y Sear-jasub («un remanente volverá»). Dios siempre ha tenido un claro propósito en su obra: La manifestación de su gloria y la restitución de su creación.

Romanos 8

18 De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros.
19 La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios,
20 porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza
21 de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios.

Oración: Gracias Padre Amado porque nos honra poder llamarnos tus hijos, sabemos que somos llamados por Ti con un propósito claro, guíanos a través de tu Espíritu en cada una de nuestras decisiones, fortalécenos a través de tu palabra para que podamos vivir en santidad y honrar tu Nombre cada día.

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