Día 39, Pausa

Escrita por Guillermo Alcántara, Bioquímico, Colaborador del GBUCH en Santiago.

Leer el Capítulo 39

Hoy nos corresponde el capítulo 39 del Libro de Isaías pero, curiosamente, mi reflexión no estará centrada en él… por lo menos no directamente.
Y entonces ¿por qué rayos dejan que el Guille escriba una reflexión sobre Isaías 39, cuando en realidad no va a usar Isaías 39? Excelente pregunta.

De acuerdo a varios teólogos y biblístas, lo más probable es que el libro de Isaías se componga, en realidad, de una recopilación de diferentes obras, escritas en diferentes tiempos, pero probablemente bajo una misma influencia o escuela teológica (para mayor información, no se pierda nuestro Campamento Nacional de GBU 2014). Por lo menos hay cierto consenso en que una de las obras más probables se constituye desde los capítulos 1 al 39. De hecho, es bien marcada la diferencia de enfoque que comenzaremos a ver los próximos días, en los capítulos que nos corresponderá leer.

Por ello, creo que lo más adecuado para hoy es hacer una Pausa en nuestra lectura, y mirar para atrás. Les invito que revisemos los capítulos y las reflexiones que ya hemos leído, en especial aquellas que más nos llamaron la atención. Tomemos un momento para releerlas.

(Aquí es cuando abrimos una nueva pestaña/ventana y buscamos la reflexión. No continúes hasta no haber releído por lo menos una reflexión de las anteriores)
¿Sabes cuál es la parte que más cuesta en un Método Bíblico Inductivo? (ok, y ahora qué tiene esto que ver…) la APLICACIÓN. Hoy hacemos una PAUSA, porque nuestra tarea será PLANIFICAR.

Así que te invito a tomar lápiz y papel (agenda, cuaderno devocional, cuaderno regalón… algo que frecuentemente uses), y trabajar un plan para llevar a la práctica cotidiana aquella reflexión de Isaías que Dios puso en tu corazón. Y me tomo un segundo para recalcar, COTIDIANA, no megaproyectos ni cambios ultra-radicales de personalidad (típicos de 2 de Enero, “este año sí que si voy a…”) que nunca llegan a concretarse.

(No continuar leyendo hasta que hayas escrito tu plan de aplicación cotidiana de Isaías).
(…era en serio, ¡a escribir!)

Bueno, para concluir, oremos juntos a Dios, cada uno por el plan que se ha propuesto. Y luego, todos juntos culminamos con algo así: “Ayúdanos Señor, para que no seamos como aquellos que consideraron hermosa, edificante, o impactante tu profecía; ayúdanos, para que seamos como aquellos que, sencilla y humildemente, decidieron cambiar su manera de pensar y de vivir. En nombre de Jesús, amén”

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