Día 40,

DÍA 40: Portadores de Buenas Noticias. ¡El Dios Eterno llega con poder! Escrita por José Waldemar, Pastor Iglesia Presbiteriana Antofagasta, Colaborador del GBUCH en Zona Norte.

Leer Capítulo 40

Isaías por muchos años estuvo predicando sermones poderosos, elocuentes, intrépidos. Sermones que nadie quería escuchar. Él predicó arrepentimiento y salvación para Jerusalén y Judá. Después de revelar las advertencias de destrucción por sus injusticias, idolatría y falta de integridad, un sufrimiento silencioso se expresa en la noche oscura del alma, ¡el tiempo del castigo y del exilio llegó! El pueblo no se arrepintió y fue llevado para el exilio.

En medio de esta noche oscura un destello irrumpe para dar paso a un sendero iluminado por la gracia de Dios. Un nuevo sermón se escucha (consuelen, consuelen a mi pueblo), un sermón que tiene el poder de penetrar los caminos subterráneos más escondidos del torrente humano. Sermón que penetra hasta lo más hondo y consigue transformar todo lo que encuentre a su paso (prepárense para la llegada del Eterno). Este sermón en el exilio trae imágenes poderosas después del “mensaje de juicio” (Cap. 1-39), que dan paso a imágenes de un gran consuelo (Isaías 40-55).

Las  palabras utilizadas por el profeta no son meras palabras, son palabras que traen a la existencia aquello que ellas afirman, son palabras que tienen su linaje en Génesis: “dijo Dios: ‘sea la luz’, y la luz se hizo” (Gn. 1:3); palabras vinculadas a Jesús cuando le habló al paralítico: “levántate y anda” y él se levantó (Mc. 2:11-12). Fue esto lo que el profeta  hizo, él Dijo: “¡Aquí está su Dios! Miren, el Señor omnipotente llega con poder” (v.9-10). Y fue eso lo que hicieron. Personas que estaban ciegas miraron a Dios, personas que estaban sordas escucharon a Dios. Por medio de la predicación del profeta, personas que estaban con todas las apariencias de no ser un pueblo de Dios, pasaron nuevamente a serlo, sustentados profundamente por una predicación  que es designada por el profeta como evangelio (buena noticia o buenas nuevas, v.9).

El termino y concepto ‘evangelio’ es traído e incrustado por nuestro profeta. Esta palabra no es acuñada por Isaías, pero vemos claramente como él la emplea de una  nueva manera, pero vemos en los evangelios el mismo uso de Isaías. En esa época era común utilizar el término en relatos ya fueran estos buenos o  malos. Pero el profeta usa el término mucho más que contar un simple cuento. El profeta concentra toda la proclamación de la presencia activa de Dios en nuestras vidas, y no solo en  nuestros corazones, también en nuestra historia, no solamente relatando las noticias, también lo hace proclamando las grandes obras y maravillas del Creador.  Anuncio de la voz de Dios, de la creación de Dios, y de la salvación de Dios (9). La primera tarea del profeta fue recuperar el sentido original y verdadero del Dios vivo, presente, el Dios de la salvación.

Jerusalén, portadora de buenas noticias,

¡alza con fuerza tu voz! Álzala, no temas;

di a las ciudades de Judá:

«¡Aquí está su Dios!»

Discípulos y discípulas de Jesús en todos los rincones de nuestros contextos estudiantiles, recuperemos el sentido original y verdadero del Dios vivo, presente en cada momento de nuestra historia.

GBUCh, portadores de buenas noticias,

¡Alcen  con fuerza su voz! Álcenla, no teman;

Digan en las universidades de Chile« ¡Aquí está su Dios!»

¿Estamos cansados? ¿Acaso no nos hemos enterado que el Dios Creador y sustentador, Jesucristo el Señor de la historia, nuestro redentor que viene con poder, no se cansa ni se fatiga?  Él Eterno fortalece a los cansados, y renueva las fuerzas de aquellos que han desistido. Sigamos como portadores de buenas noticias, alzando la voz esperando que ¡El Dios Eterno llega con poder!