Día 48, Rebelde desde el vientre

Escrita por Daniela Palma, Estudiante de Pedagogía en Lenguaje, Secretaria Ejecutiva del GBUCH en Concepción.

Leer el Capítulo de hoy

Un tirón de orejas nunca es agradable, sobre todo si uno sabe merecedor de la reprensión. “..Reprensión?..No, gracias, estoy cómoda así!..”

En este capítulo, Dios como lo hemos visto en otras muchas oportunidades, no anda con rodeos al momento de decirle a su pueblo lo que NO quiere escuchar: Quién es Él y qué es lo que hace.

El pueblo de Israel, el pueblo que debía proclamar la gloria de Dios, estaba volcado a sus ídolos “hechos a mano” (detalle muy importante), por tanto, Dios deja claro que fue Él, no los dioses manufacturados, el autor de lo que hasta allí había acontecido, sin embargo también deja claro que todo lo había dicho antes porque sabe que su pueblo es duro y arrogante y que se darían el crédito a sí mismos (versículo 7) ó a las imágenes que ellos mismos construyeron para adorar (V. 5)

Qué fuerte nos puede sonar que este pueblo, teniendo las advertencias por anticipado provenientes de la misma boca de Dios, fuera capaz de decir que sus ídolos eran los artífices de todo, pero...somos nosotros tan distintos a ese Israel terco y “rebelde desde el vientre”? Cuántos ídolos tenemos “hechos a mano”, a gusto del consumidor, a quienes les damos el crédito de cosas que provienen de Dios?

Es así como Dios proclama por boca de Isaías su exclusivo y absoluto poder al usar el pronombre YO repetidas veces. Y es que este pueblo (y nos incluyo) necesita no olvidar QUIEN LO HIZO y a QUIEN DEBE RECURRIR, pues fuera de Él no hay otro digno de honra (V.11)

Con todo esto… Hay esperanza! Y la vemos desde el V.9 “Por amor de mi nombre refreno mi ira..”. Si bien es cierto, que luego Dios declara que si su pueblo hubiese obedecido, tendría justicia como olas del mar y paz como río, el llamado a reaccionar aún no se ha callado.

Aún hay redención para el “rebelde innato”, aún hay esperanza para el desleal y comienza con:

“Anuncien esto con gritos de alegría y háganlo saber.
Publíquenlo hasta en los confines de la tierra;
digan: «El SEÑOR ha redimido a su siervo Jacob.»”

Miles de años después la noticia de redención se sigue esparciendo.. ¿Te sumas?

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